notable, lo que refleja claramente la falta de pensamiento propio de cada individuo que ocupa una oficina pública, militar o policial en nuestro país.
No es nada nuevo esto, pues desde los tiempos del tirano (1930-1961) esto ha sido la forma de veneración de aquellos que agradecen los puestos gubernamentales que ocupaban antes y en estos tiempos también. Lo que refleja el atraso mental y el desconocimiento del mérito que debe dársele a ciertas personalidades de nuestra historia.
Como es posible que ya terminada la dictadura más sangrienta de América, donde era obligatorio el culto al jefe, aun se vea en las principales oficinas públicas, cuarteles de la policía, fortalezas patrias y aun mas grave en oficinas privadas fotos de la figura presidencial, como si fuera un santo o un Dios al que hay que venerar para recibir su gracia, como muchos descabezados les dan más mérito a quiénes sólo por mandato constitucional duran 4 años. ¿Es posible ver tantos descerebrados que adornan sus paredes de las oficinas o casas con fotos de mandatarios de turnos? ¿Porqué poner por enzima de la patria, unas figuras que en muchos casos salen mal parados de sus transitorios mandatos? ¿O es que no hay por quién sustituir esa idolatría rampante? Pues sí la hay… Creo que si pensamos en seguir con el culto a la personalidad debemos de hacerlo a figuras de incuestionable reputación, de comportamiento patriótico e incólume. Quién más que el hombre más sano de espíritu, el más excelso de todos los dominicanos, la moral histórica del pueblo, quién dio todo por la libertad de este ingrato país; Tan ingrato que hoy, muchos desconsiderados prefieren venerar la figura presidencial, colocando fotos en sus oficinas que ponerte a ti Juan Pablo Duarte, porque así somos, ponemos el interés del culto a favor de nuestros intereses personales y no al interés de tener viva tu figura y enseñanza. Juan pablo que duro es saber que tu presencia se extinguió cual se extingue el hastío de lo que un día fue y hoy no es.


















